ENTRENAMIENTO
Proceso dirigido a la mejora y estabilidad  de la condición física del jugador de manera que pueda dar lo mejor del mismo a lo largo del juego.

 

Doble objetivo, la base de movilidad del jugador y desarrollo de habilidades especiales de movilidad en armonía con las exigencias.

 

 

La preparación física debe responder a la categoría de edad y al nivel de forma de la colectividad, partimos de análisis de movilidad de juego.

 

La característica cuantitativa (numero) del contenido de movilidad es la medida de sobre carga que viene determinada por el numero como a la longitud y las repeticiones de todos los impulsos, registrados a lo largo del juego. Las estadísticas y las investigaciones nos demuestran que a lo largo de un partido, los defensas cubren de 4000 a 4500, los centrales de 6500 a 7000 metros y los atacantes de 5000 a 5500 metros. A lo largo de un encuentro, los jugadores efectúan entre 29 y 46 pases, controlan de 18 a 30 veces el balón, lo conducen de 7 a 11 veces, diblan al adversario de 2 a 7 veces, roban el balón al adversario de 3 a 15 veces y tiran entre 1 y 7 veces hacia la portería; siempre en función en papel del jugador en la composición. Otra indicación completa de la sobre carga de las tareas es la frecuencia del número de veces que el jugador debe jugar el balón a lo largo del juego: defensas 43-57 veces; medios de 42-56 veces y atacantes de 30-40 veces.

 

 

La base de la característica cualitativa del esfuerzo es la intensidad de la dureza que se expresa mediante la variación y regular de componentes de una grande, media y baja intensidad. Es importante saber que distancia se recorre en una muy grande y gran intensidad. Estas distancias son, para los defensas 1020 metros, para los defensas centrales 710 metros, los centro campistas 1450 metros, los extremos 1100 metros y para los atacantes 980 metros.

 

 

Los jugadores de elite actuales recorren esta distancia de 120 a 135 veces a lo largo de un solo encuentro. Respecto a la intensidad de las acciones de movilidad no alcanzamos el nivel esperado y en comparación con la elite del fútbol mundial, alcanzamos apenas el 70-75% del esfuerzo (Navara, 1976).

 

 

Por complejidad entendemos la exigencia aumentadas puestas en función de la dirección y de la coordinación del sistema nervioso central. Esta complejidad resulta de la totalidad de las acciones del jugador. La complejidad se manifiesta en una sociedad de acciones de juego mediante las cuales las situaciones de juego pueden ser resueltas. Estas series de acción de juego representan una forma más compleja del uso de la habilidad del juego. El éxito de estas series viene determinando pro el éxito final, esto no es posible mas que después de haber alcanzado el éxito en todos los componentes de la serie. Los jugadores según las pulsaciones cardiacas a lo largo del juego, los atacantes alcanzan entre 132 y 162/minutos durante 21,15 minutos, los centrocampistas durante 8,20 minutos, los líberos durante 29 minutos y los primeros defensas durante 9,90 minutos.

 

 

Unas pulsaciones entre 163-180/minutos. Son alcanzadas por los atacantes durante 12 minutos en total, por los centro campistas, durante 27 minutos, por los líberos durante 16 minutos y por los primeros defensas durante 30,15 minutos.

 

Unas pulsaciones entre 180-192/minutos son alcanzadas por los atacantes durante 9 minutos en total, por los centro campistas durante 8, 45 minutos, por los líberos en ningún momento, y por los primeros defensas durante 3,45 minutos a lo largo de un encuentro.

 

 

A lo largo del juego un cierto número de esfuerzo (Cargas de intensidad máxima) son aumentados durante periodos de 5 a 8 segundos. Los esfuerzos que duran de 15 a 20 segundos son excepcionales. Los esfuerzos efectuados con la máxima y submaxima intensidad obligan al organismo del jugador a trabajar con una falta de oxigeno anaeróbico. De esta forma podemos alcanzar el 23% de las necesidades de oxigeno. Las exigencias a nivel del metabolismo y del consumo de energía son muy importantes. A lo largo de un encuentro, un jugador consume entre 3352-6285 J (800-1500 calorías), dicho de otra forma: Pierde de 1 a 3 kilogramos de peso.

 

La preparación física general es un proceso que tiene como objetivo un desarrollo corporal armonioso, del jugador el desarrollo de sus facultades de movimiento, el aumento de las capacidades funcionales y paralelamente el establecimiento de las condiciones necesarias para la formación de un crecimiento más rápido y cualitativo de las formas deportivas especializadas.

 

 

Ponemos  énfasis sobre todo en los medios de gimnasia condicional, los ejercicios de acrobacia de naturaleza dinámica que aumentan la base general de movilidad de jugador y estimulan el desarrollo de la habilidad. Los juegos deportivos complementarios deben mejorar los hábitos de movimiento, la habilidad, la resistencia, la velocidad de reacción y de toma de decisiones. Además, citaremos la natación (No largas distancias) ya que se trata de una excelente medio de entrenamiento, pudiendo, los saltos en el agua desarrollando las facultades de coordinación y la audacia de los jugadores.

 

La preparación física especial es un proceso que tiene como objetivo el desarrollo de las facultades de movilidad y debe satisfacer las exigencias de las formas deportivas especiales.

 

La preparación física especial.-

 

Los ejercicios tienen como objetivo el desarrollo de las facultades de movilidad especiales deben ser concebidos tanto por su estructura como pro su dinamismo, de forma que respondan entera o parcialmente a los hábitos del juego. La división de la preparación física general y especial.

 

A lo largo del proceso de entrenamiento, las 2 partes de la preparación física se complementan. La preparación física especial está formada pro ele desarrollo de las facultades de movilidad.

 

 

 


Definición del entrenamiento deportivo.-

 

Es un proceso pedagógico sistematizado de larga duración, que a través del estimulo (movimiento), busca provocar cambios, adaptaciones en el organismo de un individuo, en busca de mejorar el rendimiento y su posterior mantenimiento

 

El entrenamiento físico es la sistemática aplicación de cargas o estímulos de trabajo físico, en forma continua y progresiva, con el fin de conseguir una serie de logros físicos estético o deportivos.

 

 

CUALIDADES FÍSICAS ESENCIALES PARA LA PRÁCTICA FUTBOL.

 

Una excelente definición de las exigencias motoras y metabólicas del Fútbol la ofrecen, W. Hollman y Th. Hettinger,; cuando dicen que el fútbol es una actividad física que se caracteriza por la necesidad de correr que exige resistencia aeróbica general y a la vez, resistencia anaeróbica alactica aunado a una alta coordinación neuromuscular, flexibilidad, fuerza explosiva, capacidad de aceleración y rapidez.

 

 

 

LAS EXIGENCIAS FÍSICAS DEL FUTBOL

 

El entrenamiento deportivo tiene la finalidad de preparar a un deportista para rendir al máximo en la competencia, logrando esto a través de la provocación de adaptaciones funcionales. Los principios de la sobrecarga y de la especificidad indican que el entrenamiento se orienta en las exigencias de la competencia.

 

 

 

Las exgencias físicas pueden analizarse desde muy diferentes puntos de vista: distancias y velocidades de los desplazamientos, frecuencia y distribución de las acciones de alto esfuerzo, tipos de desplazamientos y acciones técnicas, cantidad de la energía requerida.

 

Para evaluar el aspecto energético del juego, hay que conocer los mecanismos del organismo de producir la energía para realizar actividades físicas. Como es sabido, el oxígeno respirado juega un papel primordial en la producción de energía. Sin embargo, el organismo puede utilizar otras vías para obtener energía.

 

 

La “gasolina” para los movimientos humanos, realizados mediante contracciones musculares, es el “ATP” (adenosíntrifosfato) que está almacenado en los músculos y que puede restituirse por diferentes maneras. En la musculatura está ubicado un “tanque” de ATP y CP (creatínfosfato) que permite realizar grandes esfuerzos de manera inmediata y explosiva (por ejemplo, saltos o un arranque), pero por no más de unos 8-10 segundos.

 

 

Sin embargo, una carrera a máxima velocidad puede realizarse por más tiempo (por ejemplo, al correr una vuelta por la cancha). Pero, después de un tiempo no muy prolongado (alrededor de 45-60 segundos) sentimos dolores musculares y la respiración aumenta fuertemente, lo que nos obliga a detenerse o, al menos, a reducir la velocidad de la carrera considerablemente.

 

 

Esto se explica de tal manera que el organismo echa a andar un metabolismo (cadena de reacciones bioquímicas que convierten nutrientes en ATP) que requiere de un cierto tiempo de “arranque” y produce una sustancia (llamada ácido láctico) que inhibe la contracción muscular. Por eso, este metabolismo lleva el nombre “anaeróbico-láctico”, mientras la primera fase ya descrita (gasolina almacenada en la musculatura) se llama “anaeróbico-aláctico”.

 

 

Finalmente, el hombre es capaz de correr por horas sin interrupción (por ejemplo, maratón) manteniendo constante una respiración aumentada, lo que no produce mayores problemas para la contracción muscular. El organismo trabaja, entonces, en un estado de equilibrio entre producción y utilización de la energía, aprovechando el oxígeno respirado por el aire. Este metabolismo se llama, consecuentemente, “aeróbico”. Como este metabolismo no produce sustancias inhibitorias de la contracción muscular, el organismo lo utiliza siempre cuando la demanda de energía no sea demasiado grande. Por lo tanto, la deuda de oxígeno inicial de una actividad física fuerte es “pagada” por el metabolismo aeróbico. Esto es la razón, porque el buen funcionamiento de este metabolismo es esencial para una buena capacidad de recuperación.

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